validar, amigas

La importancia de la validación en el “autoestima”

¿Qué es la validación y qué importancia tiene? ¿Qué es la autoestima? La autoestima es un término tan escurridizo como el amor o la felicidad; todo el mundo tiene una idea de lo que es pero nadie sabe definirlo a ciencia cierta. Hoy tampoco será el día en que eso ocurra, pero sí lo haremos entendiendo mejor lo que es la VALIDACIÓN.

Qué no es validación

Primero, comenzaremos por una idea de qué no es validar, a ver si nos suena:

  • Te rallas por tonterías
  • Cálmate, no es para tanto
  • No sé por qué lloras por eso
  • No deberías estar triste por algo así
  • Pareces débil cuando lloras

¿Te suena? ¿Te lo has dicho a ti mism@? ¿Se lo has dicho a otros? ¿Te lo han dicho a ti?

Pues todas esas frases transmiten lo mismo: “Algo en ti no está bien para que sientas eso”.

Si se han dado en tu vida, tanto en tu diálogo interno como recibido por otros, es normal, estamos inmersos en la cultura donde no se termina de validar las emociones de otros porque partimos de la experiencia propia como el criterio válido. ¡Como si todos tuviéramos la misma historia de vida!

La dificultad llega cuando pensamos que el problema es nuestro por tener esas emociones inválidas, y empezamos a actuar para evitar sentirlas. Lo mejor viene después: como nuestras emociones están mal, podríamos entrar en patrones repetidos de evitación que luego traen consecuencias aún peores.

Validación es transmitir que todas las emociones son válidas

Las emociones cumplen funciones muy diversas, desde avisarnos de que algo no anda bien, hasta reforzarnos por hacer algo correctamente. Otras veces se disparan ante estímulos que aparentemente no son dañinos, pero por nuestra historia, al estar cerca de ellos o con características similares, podríamos sentir las mismas emociones desagradables. La diferencia radica en lo que hacemos con esas emociones, pero eso es harina de otro costal. Otro día hablamos de ello.

No hay emociones ni buenas ni malas, correctas ni incorrectas: están ahí para decirnos algo. 

Todas las emociones tienen una razón de ser y estar y por lo tanto, tienen sentido.  Eso quiere decir, que todas las emociones son válidas. 

Las personas desarrollan emociones adecuadas y con sentidopara su situación y su historia de vida, y con ellas tratan de adaptarse lo mejor posible a sus circunstancias.

Lo que ocurre, es que de forma totalmente legítima e intuitiva, cuando alguien nos dice: “cálmate, no es para tanto”, aunque su intención sea ayudarnos, puede que nos haga sentir doble problema: nos sentimos mal y nos sentimos mal por sentirnos mal.

Esto es normal, somos malos validando a otros y validándonos a nosotros mismos porque el enfoque es: dejar de estar triste, dolido, o enfadado. Queremos aliviar ese malestar ajeno, queremos ayudar, queremos sacar esa abeja de sus pantalones.

Eso transmite el mensaje de que: debemos actuar ya para no sentir eso. Pero quizás, en esa circunstancia, la persona deba sentirse mal como parte de la vida. La vida sin dolor no existe y menos mal. Muchas lecciones valiosas sólo se aprenderán bajo castigos severos de la vida.

Por dónde empezar a validarnos

Estas estrategias valen para uno mismo y para otras personas, sólo cambia a quién va dirigido.

Gracias a ellas, vamos a estar algo más cerca de saber validarnos a nosotros mismos y por extensión, aprender a validar a los demás.

validación

1.Diálogo atento, escucharnos y sentir con atención

Vivimos en piloto automático, sin pararnos a reflexionar qué estamos sintiendo y de dónde vienen esas emociones. El enfoque parece ser: deshazte como puedas de esa emoción negativa como si se hubiera colado una avispa en tus pantalones. Si queremos ayudarnos a validarnos, debemos comprender lo que estamos sintiendo y de dónde podría venir

2. No intentar cambiar la emoción

La lucha es el problema; ya lo decía Jung, “lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”. No buscamos modificar esas emociones con acciones evitativas, buscamos aceptarlas.

3. Aceptar la emoción

Una vez estamos abiertos a no luchar con nuestra emoción, se está en posición de apertura, de brazos abiertos a entendernos, a sentirnos mal, porque quizás, lo más coherente en esa situación, sea sentirse mal, Y NO PASA NADA. Tiene sentido sentirnos mal cuando las cosas no marchan.

4. No buscar consejo de otras personas por norma

Si cada vez que estamos mal, acudimos a otras personas para que nos den consejos para sentirnos mejor, déjame decirte que podrías estar buscando formas de evitar tus emociones más desagradables.

Es legítimo, es muy común hacerlo, hasta ahí estamos de acuerdo, pero si lo que buscamos es auto-validar nuestras emociones, quizás sólo necesitamos trasladarnos a un lugar tranquilo y silencioso y comprender lo que ocurre. 

5. Acompañarnos, comunicar y actuar

Consiste en “darnos la mano” para dar esos grandes pasos desagradables, siendo conscientes de que lo pasaremos mal pero “ahí estaremos para nosotros”. Es un viaje donde nos acompañaremos con buena comunicación con nuestras emociones y pensamientos, para entender sin negar la realidad, por difícil que esta sea.

Y hasta aquí la introducción sobre la validación.

¿Sabes cómo validarte? ¿Sabes validar a otros? Deja tu aportación para ayudar a otros.

Un abrazo.

Linehan, M. M., Bohus, M. y Lynch, T. R. (2007). Dialectical Behavior Therapy for pervasive emotion dysregulation. En J. J. Gross (ed.), Handbook of Emotion Regulation. New York: Guilford.

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