“No quiero trabajar de lo que he estudiado”: Cómo cambiar de camino

Un difícil dilema

¿Y ahora qué? ¿Combino otro trabajo con estudios? ¿Gano menos pero tengo más tiempo? ¿Vuelvo a casa de mis padres? ¿Vendo el coche? ¿Estoy a base de pan y agua? ¿Duermo 3 horas? ¿Me tengo que mudar? Las renuncias y contrariedades están servidas.

Uno de los mayores dilemas que aparecen en la vida de la persona es cuando se plantea si verdaderamente está yendo por el camino correcto. La persona empieza a plantearse si está haciendo lo que realmente quiere, o si ha sido conducido ahí por la inercia, no saber decir “no”, actuar en base a un “yo” del pasado con el que ya no se identifica, si ha sido influenciado por los amigos, los padres, una mala decisión del pasado, el entorno…

El problema se ve significativamente mayor cuando ya se ha hecho recorrido por el camino en cuestión: se han cursado estudios que han costado en ocasiones, mucho (muchísimo) dinero,  tiempo (hablamos de años), e incluso, se lleva muchos ejerciendo en ese trabajo o rama profesional. 

Renunciar a cosas de valor

Cuando hay más factores de valor en juego, pongamos: bienestar, relaciones, hogar, coches, préstamos, y ojo, “juicios ajenos”, que en algunos casos podrían pesar incluso más que las otras cosas, la persona puede llegar a sentirse verdaderamente frustrada, estresada y contrariada.

Un universo de contras y miedos aparecen sobre el tapete, preparados para disponerse como un muro de contención para que retrasemos esa avalancha de incógnitas que pueden resultar demasiado desafiantes.

“En unos años veremos”, “Cuando me sienta seguro lo haré”, “Quizás cuando gane X dinero en mi trabajo al mes…”. 

Evitar decidir

La paciencia, esa espera a fuego lento a veces es lo que se necesita pero… otras tantas (muchas), todas esas esperas juegan un papel muy importante: retrasar la decisión, o en términos funcionales: evitar decidir AHORA. Esto podría llevar a la persona que ejerce un camino que ya no desea, un sin fin de hastíos, pesadumbres, malestar, ansiedad, etc., sin muy saber cómo salir de esa sensación de estar subiendo la escalera del muro equivocado. 

Como decía el gran Covey: “Si la escalera está apoyada en la pared equivocada, cada paso que demos nos acercará antes al lugar erróneo”.

En este punto muchas personas se quedan una especie de parálisis, donde esperan a que el sufrimiento se haga tan insoportable, que entonces el máximo dolor sea el que les empuje a tomar una decisión. 

En otras ocasiones, el máximo dolor llega en forma de TARDE: la persona se da cuenta, de que ya ha desperdiciado tanto tiempo, que el esfuerzo para cambiar de escalera quizás no le merece tanto la pena por las consecuencias tan drásticas que tendrá para su vida. 

Y decide no moverse jamás del lugar donde está por miedo a esas consecuencias que nunca se atrevió a comprobar. Y luego puede llegar a decir, que tiene “ansiedad”, pero no sabe por qué.

Decisiones, decisiones. El coste de respuesta o pérdida de placeres actuales juega un papel clave en esto. Si la persona sabe que en este momento cuenta con X bienes a los que tiene acceso gracias a su incómoda situación actual, tomar la decisión y renunciar a esas cosas quizás no le compensa tanto. O si, pero aún no está dispuesta a comprobarlo. 

Hacerse algunas preguntas

Si estás atravesando esta diatriba de no saber qué hacer, de querer cambiar de tipo de trabajo, formarte para otra cosa o cambiar de vida, te invito a preguntarte algunas cosas:

  1. ¿Soy feliz haciendo lo que hago?
  2. ¿Me siento satisfecho/a con la vida que estoy construyendo?
  3. ¿Me veo siendo feliz haciendo lo que hago en 5 años? ¿Y en 10 años?
  4. ¿Estoy haciendo algo en mi día a día para llegar a dónde quiero, o estoy haciendo lo contrario?
  5. ¿Qué cosas perderé o probablemente pierda si tomo la decisión que quiero con mi futuro?
  6. Si consigo llegar a donde quiero pese a las dificultades, ¿me merecerá la pena perder “esas cosas” para ganar las otras?
  7. ¿Qué haría si pruebo, e igualmente sale mal? ¿Cómo me sentiría?
  8. ¿Qué pasa si me pongo, y realmente lo consigo? ¿Cómo me sentiría?

Tras hacerte esta preguntas, quizás hayas aclarado algunas dudas. Contestarlas de verdad y en profundidad, no lleva 5 minutos.

O quizás si, porque ya lo tienes claro.

En ese caso, ¿qué haces leyendo esto? Espero que no sea postergar tu decisión un día más.

Muévete.

El tiempo corre en tu contra. 

Una vida rica es valentía, riesgo, aventura, fracasos, miedos, placeres, sufrimientos y dulces mieles.

La vida es más gris con parálisis, atrofia, estancamiento e inmovilidad. 

Vamos.

“No vivas como si fueras a vivir diez mil años, tu destino pende de un hilo. Mientras estés vivo, hazte bueno”. Marco Aurelio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba

Nuestro sitio web utiliza cookies y por lo tanto, recopila información sobre tu visita para mejorar nuestro sitio web, mostrarte contenido de redes sociales y anuncios relevantes. Consulta nuestra página [Política de Cookies] para obtener más detalles o acepta haciendo clic en el botón "Aceptar".

Configuración de Cookies

A continuación, puedes elegir qué tipo de cookies permites en este sitio web. Haz clic en el botón "Guardar configuración de cookies" para aplicar tu elección.

FuncionalNuestro sitio web utiliza cookies funcionales. Estas cookies son necesarias para que nuestro sitio web funcione.

AnalíticaNuestro sitio web utiliza cookies analíticas para que sea posible analizar nuestro sitio web y optimizarlo con el fin de a.o. la usabilidad.

Social MediaNuestro sitio web coloca cookies de redes sociales para mostrarte contenido de terceros como YouTube y Facebook. Estas cookies pueden rastrear tus datos personales.

PublicidadNuestro sitio web coloca cookies publicitarias para mostrarte anuncios de terceros basados en tus intereses. Estas cookies pueden rastrear tus datos personales.

OtroNuestro sitio web coloca cookies de terceros de otros servicios de terceros que no son analíticos, redes sociales o publicidad.