juzgar

¿Juzgas a las personas de tu alrededor?

¿Evalúas a las personas que te rodean? ¿Emites juicios de valor hacia lo que hacen? Juzgar a otras personas es muy habitual, pero tiene otras posibles consecuencias a nivel psicológico. Veamos por qué.

Juzgar a otros es como escupir hacia arriba 

Cuando adoptamos un estilo crítico hacia los otros, es posible que si la otra persona sale mal parada en esa comparación, nos confiera cierta sensación ilusoria de superioridad. Es como si al juzgar la flaqueza física o de carácter de otro, salváramos de alguna manera nuestro ego o inseguridad.

Pero amigomío, lamento decirte que si adoptas este sistema para evaluar a las personas que te rodean, adoptas una forma de usar el lenguaje que tarde o temprano, cuando tú también flaquees (todos lo hacemos en cualquier momento) te juzgues de esa forma tan severa. Sin darnos cuenta, empezamos a hablar como tiranos de los demás. Y detrás vamos nosotros.

Ese discurso villano en el que consideramos desde nuestro atril que el otro está siendo un X y Bla Bla Bla, al más puro estilo de platós de Telecinco, la sociedad entra en una dinámica de enjuiciar a todo el mundo.

Esto puede llevar a que, si entramos en “malas rachas” y no estemos a la “altura de lo que se espera o esperamos de nosotros mismos”, nos tratemos poco menos que como bolsas de basura. Y juzgarnos y juzgar a otros, va en contra del amor y la aceptación. 

“Cuanto más se enjuicia, menos se ama”. Nicolás Chamfort

ESCENA: Toc toc, llega el amor a tu vida, y ese instante, es posible que todo sea idílico, perfecto, inmaculado. Pero el tiempo pasa, nos habituamos a la presencia y cualidades de nuestra nueva relación de pareja, y empezamos a ver el cuadro completo. De repente, la forma en que mastica, cómo tiende la ropa o la manera en que hace la tortilla nos resulta exasperante. Empezamos a juzgar cada comportamiento del otro como si fuéramos alguien para hacerlo. Y por supuesto, para aliviar ese malestar que sentimos de que esa persona erre en sus cualidades, en lugar de ayudarle a corregir ciertas cosas que pueda o no estar equivocándose, le juzgamos desde el atril de las sentencias: “No sabes lo que haces” “No tienes ni idea de X”. 

No nos creamos que esto pasa solo en pareja, con nuestros familiares y amigos también ocurre, exactamente igual. Y suele pasar lo mismo: las relaciones se deterioran profundamente. 

¿Estoy defectuos@ por juzgar?

No no, tranquil@. Es una cualidad inherente al ser humano: clasificar su realidad para establecer orden y atajos mentales: esto es bueno/malo, dulce/salado, simpático/antipático, ancho/estrecho, estúpido/inteligente. La manera en la que juzgamos de alguna manera, nos ayuda a no tener que hacer análisis cada vez que nos presentan el mismo estímulo, ya sabemos de qué va la cosa. Si una persona ya me ha pedido dinero varias veces, es posible que establezca que esta persona tenderá a actuar de esa forma en distintos asuntos y en consecuencia, yo también sepa cómo debo actuar esta vez.

Por otro lado, hay factores sociales y contextuales que influyen en adoptar este rol de juez moral: nuestro entorno más cercano y/o los medios de comunicación entre otros.

EJEMPLOS:

Aunque los medios de comunicación puedan pecar a veces de poco imparciales, lo cierto es que lo intentan: describen una realidad sin juzgarla. Nos informan de los hechos y por qué se han producido.

Un ejemplo diferente, sería nuestro querido amigo Telecinco y sus famosos realities. Podría ser este canal como cualquier otro donde se hagan escenas similares de enjuiciar a las personas.

televisión

Aunque los espectadores digan que verdaderamente es puro entretenimiento vacío y todas esas cosas, están expuestos a una pequeña influencia durante las horas que destinen a dicha actividad. Por lo tanto, esa forma de comunicar y expresar lo que sucede, podría de alguna manera influir en enjuiciar. Sino, ¿cómo íbamos los psicólogos a influir en el comportamiento de una persona con 1 hora a la semana si no eso no tuviera “ninguna repercusión”?

Juzgar es diferente a analizar

Podríamos pecar de eufemismos, pero espero que no sea esta vez. Hay un matiz ligerísimo pero juzgar es diferente a analizar.

  • Juzgar sería evaluar en una dirección u otra la cualidad de algo, especialmente en relación a nosotros mismos u otras personas. Establece comparativas: esto es más bueno que, más guapa que, más malo que, es horrible, rico o barato. Es establecer adjetivos calificativos a algo según nuestro criterio y nuestra experiencia asociado a ese estímulo X.
  • Analizar: Analizar iría en la línea de comportarse como un científico: estudiar el suceso, el acto, la cualidad, ver por qué se produce, de dónde podría venir y comprenderlo. Aceptar que es así porque simplemente lo es y lo explican X condiciones previas. Ahora bien, si eso nos afecta directamente y nos gustaría que fuera diferente, nadie dice que aceptemos sin hacer nada. Estaría más bien encaminado a: “Querida amiga, cuando haces X me siento Y, me gustaría que lo tuvieras en cuenta para la próxima vez”. En esta situación, por un lado a) Expreso necesidades b) No niego mis emociones c) Dejo a la otra persona la libertad de elegir qué hace con mi información.

Conclusiones

  • Si adoptas un diálogo crítico con todo y todos, es muy posible que tú seas el mayor perjudicado: antes o después tu dedo acusatorio irá hacia ti. ¿Te gustaría estar detrás de tu propio dedo acusador? ¿Cómo crees que te sentirías si te juzgara una persona externa exactamente igual que tú? O por el contrario, ¿estrechas la mano de la aceptación a otros y por extensión, a ti mismo?
  • Comprender, analizar y decidir vs Juzgar, acusar y culpar: Si queremos ser los mejores jueces de nuestro entorno, estupendo. Estupendo si nuestro plan es acabar alejando a las personas. Si lo que quieres es construir relaciones sanas construidas en el amor y la aceptación, tira el martillo de juez y extiende tus manos. Recuerda, el mayor beneficiado de hacer eso serás tú mism@.

Un abrazo.

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