dudas y miedos

¿Cómo gestionar las dudas y el miedo?

Es muy común leer la palabra gestión antes de cualquier emoción, ¿Cómo gestiono la ansiedad? ¿Cómo gestiono el miedo? Gestionar, gestionar. ¿Podemos acaso tratar las emociones como si fueran documentos? Veamos por qué a veces, los intentos de solución forman parte del problema.

Dudas y miedos: ¿qué hay que gestionar?

La vida nos pone en aprietos: dejar un trabajo, una pareja, una casa, una ciudad, poner límites, cerrar etapas, abandonar un sueño roto, pedir perdón, reconciliarte con alguien, volver a casa de los padres… Las consecuencias aversivas detrás de las decisiones están esperándonos en muchas ocasiones para darnos un viaje de palos. Nadie tiene escapatoria. 

Y no es que estemos locos, lo más normal cuando tomamos decisiones que forman parte de nuestras áreas vitales más importantes tengan consecuencias. Y a veces no las que deseamos.

Porque lo que nos importa nos duele. Si no nos importa o estamos hasta los topes de sufrimiento, tal vez un despido o una ruptura sea algo vivido como un alivio. 

Lo cierto es que tras estas importantes decisiones hay algo que nos sostiene en el penúltimo escalón: las dudas y los miedos de decidir mal, perder reforzadores valiosos, afrontar algo difícil o darse cuenta de que una decisión ya no tiene retorno. 

¿Y ahora qué? Pues ese escalón, es el que pocos se atreven a pisar. ¿Por qué? Por evitar sentir miedo. 

Vivir evitando el miedo 

El ser humano está diseñado para evitar el dolor en todas de sus gamas de colores: dolor al perder a alguien, miedo a la soledad, dolor al esforzarse, vergüenza al exponer en público, afrontar una operación, una muerte etc. Partiendo de que la tendencia natural es evitar lo que se nos resiste, lo que nos causa algún tipo de miedo o nos hace sufrir sin precedentes, estamos en posición de entender mejor el punto siguiente.

Y es que vivir al servicio de evitar el miedo, las dudas y las sensaciones incómodas puede ser, en muchos casos, un gran limitante de la existencia que queremos. Por no sentir incomodidad, la vida entera es la incomodidad: se tiene un trabajo insulso, una pareja que no nos gusta, se abandona la formación, se deja de buscar opciones, se consumen drogas o psicofármacos para paliar si cabe, una anodina existencia. 

El problema es que las personas pueden decirse: – ¡oh, psicólogo, enséñame a no tener ansiedad! – Acabáramos. Y yo pienso, en si acaso la ansiedad es lo mejor que podría estar pasándole. Tal vez la ansiedad le está gritando: POR FAVOR, ¡SALVA TU VIDA! O como le diría Ortega y Gasset, ¡SALVA TU CIRCUNSTANCIA PARA SALVARTE A TI MISMO! 

En este caso, la comunidad verbal nos entrena a pensar que el problema es nuestro y que tenemos que aprender a gestionar ansiedad, el miedo y demás menesteres pero nadie les dice oye: SIENTE MIEDO Y TÍRALE A SURFEAR ESA OLA.

Vivir con miedo no es fácil

Esto es muy sencillo de decir. Pero cuando una persona está en el trampolín, pensándose si tirarse a esa piscina a 10 metros de altura, lo único que siente es ganas de bajar por la escalera y volver a la piscina de bebés. Y seguir chapoteando donde da pie. 

Pero cuidado: la piscina de bebés está terriblemente limitada de experiencias. Y ahí va otro problema: querer dar el paso de la piscina de bebés al trampolín olímpico. ¿Y no será más fácil, ir tirándose de trampolines más bajitos? 

Por otro lado, la vida ofrece dramas muy complejos, que no en todas las situaciones es fácil de llevar. Y precisamente el miedo, puede ser adaptativo, para si cabe, hasta salvar la vida. Pero una vez más, solucionar la contingencia, el contexto y la circunstancia es clave para salvar a las personas. Porque las dudas y los miedos forman parte de la existencia, las decisiones y la vida.

Quien quiera vivir sin miedos y dudas mejor que siga en la piscina de bebés si es lo que desea. Ahí no hay dudas, ni miedos, ni estímulos. Por no haber, no hay nada. Sólo agua que le llega a los tobillos y una vida con sabor a cloro.

Y ojo, el miedo puede estar advirtiendo sabiamente de no cometer temeridades, por eso las emociones a veces son unas mentirosillas, ya que no nos dan la vida que queremos si vivimos al servicio de ellas, pero también hay que entender por qué podrían estar produciéndose. Si tienes miedo de dejar tu trabajo porque tienes -500 euros en la cuenta, hipoteca, hijos, y un coche a plazos, ¡siente más miedo por favor, que la lías! Es broma, pero fíjate bien: tu emoción de miedo y dudas te podrían estar advirtiendo de que el peligro is coming si tomas decisiones demasiado arriesgadas.

Otras veces no queda otra porque la vida golpea por sorpresa. Y toca tirar para adelante con lo puesto. Y ahí ya no hay tiempo para el miedo. La contingencia se cierne sobre uno como una apisonadora por no haber decidido antes. *Din don, su consecuencia aversiva demorada y evitada ha llegado* – le han despedido, su pareja le ha dejado, se ha arruinado, su salud se ha ido al carajo*. Y ojo, tampoco es que 2+2=4, no tenemos control sobre todo lo bueno o malo que nos ocurra, pero tenemos, al menos una parcela, de acción voluntaria que conviene advertir sobre la vida que llevamos y el cómo abordamos lo que viene. 

Gestionar papeles, recados o emociones

Con esto quiero introducir, que a veces no hay nada que gestionar respecto a las emociones y que, el lenguaje coloquial, a veces nos confunde más que ayuda.

Las emociones son solo emociones, a veces hay que escucharlas, otras veces entenderlas, pero siempre asumirlas como parte de la experiencia de estar vivos

En última instancia: ¿por qué sientes miedo? ¿Tienes la vida que, dentro de tus posibilidades, te gustaría? ¿Qué decisiones tendrías que tomar para que fuera mejor? ¿Qué peso podrías soltar ya? ¿Vives al servicio de evitar ese miedo y esas dudas? ¿Qué resultado da para tu vida? ¿Crees que hacer mindfullness para no tener miedo podría ser la solución? ¿O ir hacia esa tormenta con dudas y miedo

gestionar las dudas y los miedos

Las dudas y el miedo no son una carpeta, ni un recado, ni el resto de emociones.

A veces no hay que centrarse en gestionar, solo sentir lo que corresponda y vivir al servicio de la vida que merece la pena ser vivida antes de dejar este breve recorrido por la existencia.

Si quieres saber más, puedes escuchar un podcast que hice sobre esto:

Un abrazo y gracias por leerme. Tengo otro artículo relacionado.

Si te gustaría que te ayudara, escribe a lauragarespsicologia@gmail.com 🙂

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